Este niño perdió el 75% de su vista por un juguete que probablemente usted tenga en casa

Muchos de los niños del mundo se divierten a diario con objetos caseros que, a pesar de no se un juguete per se, puede hacer las veces de una nave espacial, un superhéroe o del villano más despiadado si la imaginación del niño así lo desea. ¿Cuántas veces no hemos visto a los niños pequeños divertirse a montones con objetos tan simples como lápices, sacapuntas o algún adorno de la casa?

Un caso similar le costó a un pequeño niño de Australia que por jugar con un objeto no apto para niños perdió el 75% de su vista. Es un objeto tan común que probablemente usted tenga uno en su casa al alcance de su hijo sin pensar dos veces en las consecuencias que ello podría traer consigo.

Se trata de los punteros lásers. Estos objetos resultan sumamente llamativos para los pequeños de la casa pues emiten una fuerte luz roja al apretar un botón. El problema es que no se trata de una vulgar luz de color rojo sino de un láser muy potente que debe ser utilizado con precaución.

Muchos de nosotros tenemos un puntero láser en nuestras casas, en especial si nuestra carrera u oficio nos obliga a hacer presentaciones regulares ante una audiencia. El puntero láser nos permite señalar con gran facilidad objetos lejanos para atraer la atención de las personas sin necesidad de movernos de nuestros sitios.

Pero cuando la imaginación de los niños convierte este inofensivo objeto en un juguete las consecuencias pueden ser graves. Este adolescente de 14 años jugaba constantemente con el láser apuntándolo directamente a sus ojos pensando que nada malo podría ocurrirle. Gradualmente fue perdiendo la vista y tuvo que ser llevado al oftalmólogo con urgencia.

Al examinarlo, el médico les informó que la parte posterior del globo ocular del adolescente presentaba quemaduras que habían dañado las células que permiten la visión. La razón, el láser. El chico, a pesar de que no sentía dolor alguno, sólo podía ver el 25% de lo que una persona sana observa. La lesión no podía ser resuelta con el uso de lentes correctores, por lo que el chico deberá pasar el resto de su vida así.